Israel en el mundo antiguo.

Israel en el mundo antiguo.

Por Nadia Cattan Jafif

 

El Israel antiguo, su conflictiva geografía, su privilegiada ubicación, sus dones y sus desventajas; muchos autores han escrito sobre esta porción de tierra en sus tiempos antiguos, describiendo sus senderos y sus establecimientos convierten a sus lectores en viajeros de aquellos tiempos.

Medio Oriente, tierras en donde cae un sol abrazador, del cual hay que cubrirse con telas permanentemente, pues son las telas cubriendo cuello, cabeza, piernas y brazos lo que protegía al hombre de no morir insolado; así se explica la vestimenta del beduino, personaje emblemático y fundamental del mundo antiguo.

En un principio existió el hombre cazador, el que se desplazaba constantemente en busca de comida hasta que la agricultura llegó; entonces el ser humano se estableció alrededor de mares, ríos y lagos, las incomodidades de ser nómada habían quedado en el pasado; un nuevo mundo de aldeas había llegado para quedarse, y con aquellas aldeas llegó también la necesidad de organizarse. Empezó pues la división de oficios, artesanos, pastores, comerciantes, cazadores y campesinos, todos desenvolviéndose en un papel distinto, forjando los cimientos de un desarrollo complejo pero continuo.

El agua garantizaba la supervivencia humana; quien no vivía cerca de un río debía tan siquiera establecerse cerca de un pozo de agua, este líquido vital que durante tantos siglos y hasta hoy, sigue dirigiendo las migraciones del mundo animal, así como continúa siendo para el ser humano el elemento más vital.

Tener un río dentro del territorio era tener un verdadero tesoro, una fuente que emanaba riquezas de manera ininterrumpida, no es casualidad que Mesopotamia se estableció y creció a los alrededores del Tigris y el Éufrates, mientras que más al sur, el imponente imperio egipcio se vio beneficiado por las bondades del Nilo; tanto, que es probable que sin río Nilo el imperio egipcio no hubiera crecido y prosperado como lo hizo.

Una vez tomando conciencia de la importancia de los ríos en el mundo antiguo, podemos visualizar 2 grandes imperios: Mesopotamia y Egipto; imponentes, ricos y poderosos, pero también lejanos uno del otro, y las distancias se multiplicaban pues el medio de transporte era el asno, el animal que tuvo el papel más trascendental en aquellos años. Se puede imaginar la dificultad que implicaba viajar, simplemente todo un despliegue de riesgos; caminos inseguros, noches oscuras y climas hostiles amenazaban continuamente la vida de los viajeros.

En medio de este mundo oscuro, al centro de 2 grandes imperios se encontraba el territorio de Israel, un lugar pequeño formado por pantanos y desiertos, un territorio que sólo contaba con el pequeño río Jordán; lo que lo obligaba a depender de las aguas fluviales y sin ellas, caía en una sequía letal; un pedazo de tierra que no tenía muchas bondades, sólo algo a favor, una ubicación geográfica envidiable, que le provocaba ser el paso entre dos grandes imperios y un importante punto para vías comerciales.

Sin embargo, las desventajas del Israel antiguo eran tan grandes que constantemente se reflejaba en la pobreza de sus habitantes; gente que alejada de las bondades del Nilo, del Tigris o del Éufrates luchaba por sobrevivir a cada instante. Territorio inhóspito, pues se dice que por cada persona que había en Israel habían 200 habitantes en los imperios vecinos; pero así, pobre, pequeño y desafortunado, ha sido peleado por siglos, pues desde que Dios le prometió esa tierra al patriarca Abraham, aquellas desérticas hectáreas cobraron una magna importancia espiritual.

Israel, grande, pequeño, antiguo, moderno, pero sobre todo, polémico. Tierra prometido para los judíos, tierra santa para los cristianos, tierra sagrada para los musulmanes, sorprende que este pequeño territorio, tenga tanto valor religioso.

Para embellecer esa tierra un poco más, pongamos a tan increíble escenario el correspondiente audio, las lenguas más antiguas de la humanidad fueron escuchadas en ese lugar, pues en sus montañas se escuchó el eco del hebreo antiguo, del fenicio, del árabe, el acadio y el arameo. Y ni qué decir de su nombre cambiante, Canaán, Israel, Judá, Palestina, luego de nuevo Israel y Palestina.

Así, este pequeño lugar con tanta historicidad debe esconder muchos secretos, datos que simplemente no sabremos pues quedaron enterrados bajo la pesada lápida del tiempo.

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