PALESTINOS, VÍCTIMAS DE SÍ MISMOS.

 

Palestinos, víctimas de sí mismos.

Por Nadia Cattan Jafif.

 

Mucho se ha debatido sobre sí los palestinos son victimas o no. En mi particular punto de vista yo creo que sí; los palestinos son víctimas pero no del Estado de Israel sino de sí mismos, de su necedad de pelear aunque resulten profundamente heridos. Muchos de ellos son también victimas de su religión, que les hace creer que detrás de un asesinato se encuentra el paraíso y la salvación. Los palestinos de hoy son soldados de una guerra heredada, en donde los líderes dirigen desde la comodidad de sus casas, mientras que ellos se hunden en una miseria, que ya parece eterna.

Cuando en 1948 el Estado de Israel declaró su independencia ofreció paz, tanto a los países árabes vecinos, como a los palestinos de distintas religiones con los que compartiría un nuevo hogar. La oferta fue inmediatamente rechazada, 5 países árabes atacaron iniciando una guerra y los palestinos desde el interior perpetraron sangrientas revueltas. Pese a todo pronóstico el nuevo Estado Judío logró defenderse, y además, amplió su territorio 5,728 km cuadrados, por lo que más de 600,000 palestinos huyeron o fueron obligados a abandonar sus hogares, iniciando con esto, un conflicto que parece perpetuo.

El 11 de Diciembre del mismo año, la ONU sacó la resolución 194, en la que permitía a los palestinos desplazados volver a sus propiedades, pero esta resolución nunca se implementó, y miles de palestinos se establecieron en campos de refugiados.

Auspiciados por la ONU, estos campamentos fueron el caldo de cultivo de un imparable terrorismo, pues en aquellos devastados escenarios, se concentraban los dos ingredientes necesarios:

1.-La miseria que tenía la imperiosa necesidad de señalar un culpable.

2.-La enseñanza religiosa de acabar con el enemigo que “invadía” de forma implacable.

Cuando estos 2 elementos se integraron el resultado fue inmediato: Personas llenas de odio dispuestas a matar al enemigo, aunque esto, implicara matarse a sí mismos.

Paralelamente, Israel se convertía en un país más fuerte, que trabajaba día con día en su progreso y en su capacidad para defenderse; pero de pronto llegó un cáncer agresivo: el terrorismo palestino, que actuó como células cancerígenas que atacan desde el interior, un mal interno, que sólo muestra su poder una vez que el daño esta hecho.

Israel se defiende, como sabe y como puede, como el pasado le ha enseñado; Israel se defiende con toda la convicción de una nación que exige su derecho a existir como Estado. En esta defensa la contraparte sale más indignada y más herida; pero por extraño que parezca, el dolor también motiva, y los palestinos se levantan para volver a pelear, y para continuar un círculo vicioso que, por 70 años, no ha parado de girar.

Si, los palestinos son víctimas; víctimas de los países árabes que los utilizan para mantener un conflicto vivo, una mecha encendida. Son víctimas de elegir a malévolos gobiernos y representantes, que no hacen otra cosa que ponerlos en medio de fuego cruzado utilizándolos como escudos humanos. Son víctimas de sus necias creencias que los obligan a pelear, de sus ideales de convertirse en mártires con tal de asesinar.

Son víctimas, muy víctimas de su guerra heredada que no los deja salir del campo de batalla.

Hoy, en Gaza y en Cisjordania, muchas familias están incompletas, pero lucen el trofeo colgado en la pared, es la foto del mártir de la familia, el héroe que decidió matar y morir por la causa palestina. Parece absurdo, pero más absurdo es escuchar a los padres decir que sienten un profundo orgullo: “Nuestro hijo es un mártir y merece todo nuestro respeto, ojalá que nuestros demás hijos sigan el mismo ejemplo”.

Ojalá la historia hubiera sido diferente. Ese 15 de Mayo de 1948 podía haber sido el comienzo de un nuevo país en progreso, sólo se necesitaba un pequeño esfuerzo, de entender que la tierra era el tesoro, y por eso era necesario construir oportunidades para todos. Sin importar si alguien es árabe o judío, lo ideal hubiera sido ser buenos vecinos; tal vez amigos, sin odios inculcados y sin mapas divididos, sin muros, ni terrorismo, sin muertos ni heridos, y sobre todo, sin niños que lloran la perdida de un ser querido.

 

 

Un comentario en “PALESTINOS, VÍCTIMAS DE SÍ MISMOS.

  1. ¡POBRES PALESTINOS!

    Mientras caen las bombas sobre Gaza y su población paga con su vida la insensatez terrorista de Hamás, en occidente se movilizan miles de personas, indignadas por el sufrimiento del pueblo palestino. Es curioso que gente tan sensible no haya manifestado antes para denunciar el trato que reciben los refugiados palestinos en Líbano, Siria o Jordania, por parte de sus hermanos árabes.

    Tampoco hubo manifestaciones para denunciar el sangriento golpe de estado de Junio de 2007 que destituyó a los representantes de la Autoridad Nacional Palestina en Gaza, ni el posterior exterminio y expulsión de cientos de dirigentes de Fatah, el grupo del presidente palestino Mahmud Abbás; ni la represión desatada en la conmemoración de la muerte de Arafat, ni cuando los comandos de Hamás atentaron contra colegios palestinos que enseñaban inglés.

    Para los palestinos de Gaza que pertenecen a Fatah, la suerte es dos veces sombría. Sus hermanos de Hamás suelen gastarle algunas bromas sangrientas, como refugiarse en sus casas cuando los persiguen los soldados israelíes, exponiendo a las familiar de sus adversarios a la represalias. Por cierto, ninguno de estos manifestantes occidentales quisieran vivir con Hamás al otro lado de la calle ni tiene la menor idea de lo que eso significa ni mucho menos cómo se llegó a esta situación.

    En rigor, los bombardeos diarios de Hamás contra civiles israelíes no buscaban derrotar al “régimen sionista” sino obligarlo a reaccionar con la fuerza. Hasta el propio Mahmud Abbás dijo que “todo esto se podría haber evitado” si Hamás hubiera escuchado el consejo de la ANP de no romper el alto el fuego.

    Por cierto la respuesta es desproporcionada si se compara el número de víctimas de los bombardeos de estos tres días con el que dejaron los cientos de cohetes Qassam, lanzados cada mañana y durante años sobre la población israelí, sin que nadie marchara por las calles de París para denunciarlo. Israel respondió entonces con incursiones “quirúrgicas”, que no lograban detener los bombardeos y cobraban decenas de víctimas inocentes.

    Entonces vino el cierre de los pasos de frontera, lo que generó una escasez cruel de productos e insumos de primera necesidad y … ¡Una ola de manifestaciones en varias ciudades de Occidente!.

    Ahora, el gobierno israelí juega a la política y a la guerra (la canciller Tsipi Livni alcanzó en las encuestas a Benjamín Netanyahu, ex premier de derecha), Egipto y la Autoridad Nacional Palestina miran para el costado y esperan que Israel acabe con Hamás, el gobierno de Irán lanza sus bravatas de ocasión, la Liga Árabe finge reaccionar, la cúpula de Hamás se resguarda bajo tierra y utiliza a sus compatriotas como escudos humanos, la comunidad internacional no aplaude ni condena los bombardeos, la pequeña burguesía occidental saca a pasear su indignación chic …

    Todo esto mientras caen las bombas sobre los civiles de Gaza, que pagan con su vida las consecuencias de la insensatez terrorista. … ¡Pobres palestinos! …

    Fuente: http://eldespachodigital.blogspot.com/2009_01_01_archive.html. Fecha: 3-1-2009. Autor: Periodista Gerardo Sotelo.

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