El hijo de Hamás

El hijo de Hamás.

Por Nadia Cattan Jafif.

 

(Basado en el libro autobiográfico Hijo de Hamás de Mosab Hassan Yousef)

 

El Shin Bet es uno de los servicios de inteligencia y seguridad general interior de Israel; conforma, junto con el Mossad y las fuerzas armadas, la red de inteligencia israelí.

Por obvias razones, la identidad de los miembros de estas organizaciones se mantiene oculta, sin embargo, en el 2008, el nombre de un ex integrante del Shin Bet salió a la luz, llamando la atención de millones de personas alrededor del mundo. Se trataba de Mosab Hassan Yousef, hijo mayor de Sheikh Hassan, uno de los fundadores de la organización de Hamas. ¿Pero que hace el hijo de un terrorista colaborando para Israel? Bueno, pues si la pregunta es inquietante, la respuesta lo es aún más.

 

La infancia de Mosab.

Mosab nació en Cisjordania, en la Ciudad de Ramala, proviene de una familia musulmana religiosa; su abuelo Sheikh Yousef fue líder religioso en Judea y Samaria, su padre fue imán (persona que dirige los rezos) de una mezquita en Ramala. Ser parte de una familia de liderazgo religioso era algo de gran prestigio, sobre todo en tiempos en los que los gobernantes políticos carecían de toda la credibilidad debido a sus constantes actos de corrupción. De este modo, Mosab creció en el seno de un islam ortodoxo y bajo la constante y continua enseñanza de odiar al Estado de Israel.

Cuando Mosab tenía 7 años, se mudó a Al Bireh, la ciudad hermana de Ramala, donde su padre se convirtió en imán de un campo de refugiados que albergaba palestinos desplazados. La madre de Mosab se dedicaba al hogar, y a la crianza de sus 6 hijos, a los cuales educaba bajo los valores del Islam. La nueva casa se encontraba al lado de un cementerio, lo que al principio le pareció a Mosab un poco tétrico, sin embargo, con el paso del tiempo aprendió a ver la muerte con más naturalidad; pues llegó el momento en el que jugar fut bol en los espacios abiertos del cementerio y husmear para ver quién era el muerto que llevaba la gente para enterrar, se convirtieron en las actividades favoritas de Mosab y sus amigos.

En 1986, 7 hombres se reunieron en Hebrón, sus nombres son: Sheik Ahmed, Muhammed Jamal, Mahmud Muslih, Jamil Hamami, Ayman Abu, Jamal Mansour y el padre de Mosab: Sheikh Hassan Yousef, en esta reunión histórica y secreta se creó la organización terrorista Hamás.

La primera intifada surgió un año después y hundió a Palestina en un completo desastre, todo era piedras y cocteles molotov; las huelgas y los toques de queda eran algo constante. Hamás y la OLP se disputaban el liderazgo de la causa palestina; Hamás argumentaba con ideas religiosas y la OLP con ideas nacionalistas.

Una noche, tocaron a la puerta de la casa de Mosab, era un hombre que se presentó con el nombre de Shai, dijo que iba de parte de las Fuerzas de Defensa Israelí y que se llevaría a su padre sólo por 5 minutos. Aquel hombre mintió, eso era un arresto y se llevaron a Sheikh Hassan preso por 18 meses.

Durante el encarcelamiento del padre de Mosab, su familia pasó por una difícil crisis económica en la cual su familia casi no tenía para comer. A Mosab le sorprendió ver la hipocresía de la gente a su alrededor, pues a su madre nadie le ayudaba ni con la más mínima caridad, pero cuando su padre volvió, esa misma gente tocó la puerta de su casa para mostrarle a la familia todo su respeto y toda su admiración.

Con el paso del tiempo, Hamás se fortaleció, las piedras fueron remplazadas por armas; ahora Israel se enfrentaba a un nuevo problema, un enemigo armado que atacaba desde el interior de sus propias fronteras.

El 4 de Noviembre de 1995, Mosab se encontraba en la sala de su casa mirando la televisión, cuando la programación fue interrumpida para anunciar el atentado y posterior muerte del entonces Primer Ministro de Israel Itzjak Rabin. Ante esta noticia, Mosab se encontraba incrédulo cuando el teléfono sonó, era Yasser Arafat, que llamó para pedirle a su padre que controlara a la gente de Hamás, pues debido a intereses políticos, no quería festejos por la muerte del Primer Ministro. Aunque su padre aceptó la orden le fue difícil controlar a su gente y posteriormente fue llevado de nuevo a prisión, pero esta vez, por manos de la mismísima OLP.

 

Listo para atacar.

Mosab estaba lleno de odio y se sintió listo para hacer su primer atentado terrorista. Empezó pues a planearlo, pero errores de principiante lo delataron y fue arrestado por autoridades israelíes. Lo llevaron a Maskobiyeh, una nauseabunda prisión israelí, en donde lo interrogaron y torturaron para que diera información sobre la organización Hamás. Los que lo interrogaban, lo trataban como si Mosab fuera un experto en el tema; no sabían que era sólo un adolescente principiante que apenas planeaba su primer atentado y que como bien se podía ver, no tenía ni las más mínimas habilidades para hacerlo.

En medio de esos difíciles días un hombre del Shin Bet se presentó con Mosab, dijo llamarse Loai y después de platicarle una perspectiva distinta del conflicto árabe – israelí lo invitó a colaborar para el Shin Bet, trató de persuadirlo diciéndole que esto no significaría traicionar a su propia gente, sino mas bien ayudar a que a este conflicto no se le sumen más muertes. Mosab aceptó no por el deseo de ayudar a Israel, sino todo lo contrario, estaba decidido a actuar como agente doble y utilizar cualquier información obtenida para el beneficio de Hamás. El trato entre Mosab y Loai se cerró, pero antes de cualquier trabajo en equipo, Mosab debía permanecer en la cárcel unos meses más para no levantar sospechas de su colaboración con el Shin Bet, y justamente, así sucedió.

Transcurrieron 10 meses más en los que Mosab estuvo en la cárcel. Desde ahí, tuvo que escuchar impotente a su madre, que cuando lo visitaba le contaba que su padre había sido liberado por la OLP y ahora nuevamente arrestado por los israelíes. La vida se estaba convirtiendo en un círculo vicioso pero justo en esa ocasión algo diferente había sucedido: Entre la liberación y el nuevo arresto del padre de Mosab, su madre, había quedado embarazada. Ahora, un nuevo bebé llegaría a una complicada familia con un padre ausente y una crítica economía.

Mosab fue trasladado a la cárcel de Meguido, un lugar mucho más cómodo en donde vio algo que le transformó su forma de pensar: En esta prisión, miembros de Hamás llevaban a cabo las peores torturas ante otros miembros de Hamás; les quemaban el vello corporal, no los dejaban dormir, les metían agujas debajo de las uñas, todo esto por ser sospechosos de colaborar con Israel. Entre 1993 y 1996 más de 150 sospechosos fueron torturados por miembros de Hamás en cárceles israelíes. Esas escenas difíciles de ver y gritos imposibles de soportar le cambiaron para siempre la perspectiva a Mosab, y en esos días, cuando su forma de pensar cambiaba, también le invadió la soledad, nadie del Shin Bet lo buscaba, empezó a dudar si todo el tema de la colaboración había sido una mentira. Todo era incertidumbre y pensamientos en soledad.

 

 

La primer misión.

Finalmente, Mosab fue liberado en 1997. Salió de prisión y se apresuró a hacer sus exámenes, los cuales acreditó. Estaba emocionado de empezar una nueva vida. Dos meses después Loai llamó, lo citó y sólo le dio un abrazo y un sobre con mucho dinero; “quiero que vayas a la Universidad” le dijo, el Shin Bet sólo trabajaba con personas preparadas y cultas, así que para colaborar con ellos, la primer misión encomendada era hacer una carrera en la Universidad.

Gustoso Mosab tomó el dinero y empezó su carrera. Las reuniones con Loai se hicieron más frecuentes, en estas juntas platicaban del conflicto entre israelíes y palestinos y de muchos temas más. Eran platicas agradables; siempre hubo respeto por parte de los miembros del Shin Bet, nunca le ofrecieron alimentos prohibidos por el Islam, siempre respetaron su religión y nunca lo criticaron o invitaron a abandonar sus practicas religiosas. Mosab se cultivó mucho con esas conversaciones y al poco tiempo, se dio cuenta que su odio por los israelíes había disminuido. “Tal vez ellos no sean tan malos como me hicieron creer durante toda mi infancia.” pensó.

 

Rumbo al cristianismo.

Un día, Mosab fue invitado a un grupo de estudio cristiano, un poco por aburrición y otro poco por curiosidad, asistió. Le regalaron un Nuevo Testamento, el cual empezó a leer. Y Jesús dijo: No juzgues para que no seas juzgado (Mateo 7-1) “¡Vaya diferencia con Alá!” pensó Mosab. “¡Que diferencia con el Dios del Islam que es un dios justiciero!”.

Mosab comenzó a sentirse identificado con el cristianismo, platicaba con compañeros del grupo de estudio, y se dio cuenta que cada vez estaba más de acuerdo con las ideas y enseñanzas de Jesús. Nuevos planteamientos respecto a todo llegaros a su cabeza, uno de ellos fue: “Si Israel desapareciera y todo volviera a ser como antes de 1948, los palestinos igual seguirían buscando pelear por otras causas.” También cambió la opinión que tenía sobre su padre, es decir, lo amaba profundamente, pero se dio cuenta que su padre justificaba los ataques terroristas mientras que él no se manchara las manos de sangre. Todas sus opiniones empezaron a cambiar, simplemente, todo lo empezó a ver de una forma distinta.

 

Segunda Intifada.

La Cumbre de Camp David entre Yasser Arafat, Bill Clinton y Ehud Barak terminó el 25 de Julio del 2000. Barak ofreció a Arafat el 90% de Cisjordania, toda la franja de Gaza y Jerusalén Este como capital de un nuevo Estado Palestino. Además de todo esto, se abriría una nueva fundación internacional para devolver a los palestinos las propiedades que habían perdido. Esta oferta tan generosa, era para los palestinos una oportunidad histórica de obtener lo que querían, pero Arafat rechazó la oferta y no sólo eso, sino que además, fue aplaudido por los palestinos como un gran líder que se había burlado del mismísimo Clinton.

La Waqf cerró el paso del Monte del templo a cualquier actividad arqueológica israelí, y llevaron maquinaria para la extracción de la tierra para la construcción de una nueva mezquita subterránea en el lugar. En el transcurso de las siguientes semanas, trece mil toneladas de escombros fueron llevados a los vertederos de basura de la ciudad. Vestigios que databan del primer y segundo templo fueron desenterrados, transportados y tirado a la basura sin el más mínimo cuidado. La intención era clara, borrar todo rastro judío del lugar y esas acciones fueron agresivas. Poco tiempo después, Ariel Sharon, candidato del partido Likud, visitó el Monte del Templo con un gran dispositivo de seguridad. Su mensaje era silencioso pero evidente, estaba mostrando su valor y desafío ante la situación. Las manifestaciones no se hicieron esperar y Ramala se convirtió en un espectáculo de enojo y violencia con piedras, cocteles Molotov y kalashnikovs. El video de un padre palestino que trataba de proteger a su hijo tras un bote en medio de un juego de balas y que luego, el niño es asesinado, recorrió el mundo entero victimizando a los palestinos y condenando a Israel. Los panteones de Gaza y Cisjordania se empezaron a llenar.

Para Mosab, fue frustrante ver como los palestinos exponían a sus hijos en la segunda Intifada, felices los alentaban a lanzarles piedras a los soldados en vez de apartarlos y ponerlos en un lugar seguro; luego, cuando los niños salían heridos, sus padres acusaban amarga y desesperadamente a Israel. No se puede dejar de mencionar el beneficio económico que obtenían los familiares de un fallecido, pues Hussein indemnizaba con diez mil dólares a los familiares de quien resulte muerto por pelear en contra de Israel.

En los funerales más desgarradores, políticos palestinos se peleaban por dar unas palabras y así protagonizar los eventos, no les importaba el dolor de las familias, sino aprovechar la muerte de alguien para ganar popularidad. A Mosab le impresionó darse cuenta como los líderes consolaban a las familias sólo cuando tenían una cámara en frente y al mismo tiempo, provocaban los hechos. Entonces Mosab sintió la motivación de empezar a colaborar con el Shin Bet en cuanto antes.

 

Manos a la obra.

“El príncipe verde” fue así como apodaron a Mosab en el Shin Bet. Verde por la bandera de Hamás y príncipe por ser el hijo del “rey”. Así, a los 22 años, Mosab se convirtió en el único colaborador del Shin Bet capaz de entrar al corazón del brazo político y militar de Hamás.

Mosab se dio cuenta de que Arafat era un hipócrita, frente a las cámaras lamentaba los ataques de Hamás pero en realidad, no hacía nada por impedirlo, de hecho, estaba feliz de que Hamás le hiciera el trabajo sucio; de este modo, Arafat se libraba de ser criticado internacionalmente.

La relación entre Arafat y el padre de Mosab era muy cercana, ambos, iban juntos a reuniones con Arafat; esto representó una gran oportunidad para Mosab, pues era una forma de estar muy cerca de información confidencial para poder proporcionársela al Shin Bet. Sin embargo, un día el desagrado de Mosab por Arafat se hizo evidente. El líder de la OLP le dio a Mosab un beso y éste se lo limpió con gran desagrado. Arafat y el padre de Mosab se dieron cuenta del incómodo momento y en consecuencia, el padre de Mosab nunca volvió a llevar a su hijo a esas reuniones. A pesar de esto, Mosab siguió ayudando como informante del Shin Bet.

Con el tiempo las cosas empeoraron; Hamás ya no tenía la exclusividad en atentados suicidas terroristas, ya hacían lo mismo la Yihad islámica y las brigadas mártires de la Aqsa, quienes eran comunistas, seculares y ateos; todas estas organizaciones competían para ver que organización mataba más civiles israelíes. Por su parte, el Islam enseñaba que los mártires iban al cielo, en cambio, a los musulmanes pecadores los ángeles los torturaban e interrogaban en sus tumbas; así que combatir y morir como mártir tenía grandes compensaciones religiosas.

La segunda Intifada seguía su violento curso, el 1 de Junio del 2001 un tipo se inmoló en la fila de un centro nocturno matando a 21 personas e hiriendo a 132. Ningún otro terrorista suicida había asesinado a tantas personas a la vez. Los familiares del terrorista se sintieron orgullosos de él.

Por su parte, Israel buscaba a las cabezas y las inmolaba de forma secreta y precisa, por lo que Mosab se preocupó por la seguridad de su padre, pues entre las diferentes inteligencias israelíes no había comunicación y Mosab temía que la próxima cabeza en caer sea la de su padre. Debido a este miedo, Mosab llevó a su padre a un hotel y le pidió que se quedara ahí, por meses se dedicó a cuidarlo, a ser su guardaespaldas y su ayudante para todo.

Transcurrieron años en los que Mosab colaboró para el Shin Bet evitando ataques terroristas y revelando la ubicación de grandes líderes del terrorismo, pero conforme pasaba el tiempo y Mosab se adentraba en el cristianismo, le costaba más trabajo colaborar para que alguien sea asesinado. En una ocasión, Mosab le pidió a Loai que el terrorista que entregó no fuera asesinado, a lo que el Shin Bet accedió, pero después, no pudieron seguir cumpliendo con los deseos de Mosab y cuando una misión terminaba en muerte se convertía en un tumulto de tristeza y culpabilidad para Mosab.

 

De vuelta a prisión.

Abrumado y con el miedo de que los palestinos descubrieran su verdadera identidad, Mosab le pidió a Loai que lo encarcelara, esto apagaría cualquier mínima sospecha sobre su colaboración con Israel. Para no dejar a su padre desprotegido, Mosab pidió que encarcelaran también a su papá, de este modo, garantizaría su seguridad. Fue así como Mosab entró a la cárcel de Ktziot. Durante meses, Mosab aprovechaba el tiempo en la cárcel para cultivarse, leía 16 horas por día aprendiendo mucho inglés.

El 2 de Abril del 2003 Mosab fue liberado; salió como un líder de Hamás respetado, meses después liberaron a su padre. El Shin Bet habló con Sheikh Hassan para pedirle que calme a su gente e incite a la paz. Pero el padre de Mosab había perdido autoridad y popularidad, para ese entonces, ya eran otras personas las que movían a la gente, además, la mentalidad de Sheik Hassan había cambiado, ahora pensaba que la solución al conflicto era la creación de 2 Estados, de cualquier forma, su opinión no importaba. El padre de Mosab ya no era visto como un líder.

En el transcurrir de tantas misiones, Mosab se dio cuenta que todo era un circulo vicioso; terroristas mataban a civiles, Israel mataba a estos terroristas y nuevos terroristas surgían.

Cansado de todo eso y cautivado con las ideas de Jesús, decidió finalmente bautizarse. Poco tiempo después, Loai le dijo a Mosab que querían encarcelar a su padre y que él nada podía hacer, así que Mosab pidió que lo arrestaran a él también; en esa ocasión, otros 2 hermanos de Mosab fueron a su vez encarcelados; lo que fue sumamente triste para toda la familia. Liberaron a Mosab en la Navidad del 2005 y decidió empezar a escribir su libro autobiográfico, mientras su padre, aún estaba en prisión.

Se acercaban las elecciones y todos los líderes de Hamás querían ser candidatos. Debido a una amenaza de muerte, Mosab se vio obligado a postular a su padre; fue así como podía ver fotos de Sheikh Hassan por toda la ciudad como campaña electoral, a pesar de que éste estuviera en la cárcel. Todo era una farsa, todo era absurdo. Mosab finalmente decidió ya no continuar.

 

Ya no más.

Pidió su renuncia al Shin Bet, pero no fue tan fácil. Loai lo trató de persuadir aumentándole el sueldo u ofreciéndole vacaciones, pero ya no había marcha atrás; Mosab quería un cambio de vida y nada lo convencería de lo contrario. Tramitó pues un permiso para viajar a Estados Unidos por motivos de salud, y después de meses de espera lo consiguió en el 2007.

En su libro, Mosab cuenta que sentado en el avión se sintió libre por primera vez en su vida.

 

 

La confesión.

Un año después, Mosab le pidió a un periodista del periódico israelí “Haaretz” que diera la noticia que se había convertido al cristianismo, pues no quería que su padre se entere por medio de un medio de comunicación de Occidente. El artículo se llamó: “El hijo pródigo”, el cual, rompió el corazón de su familia. Tristemente, la noticia salió unos días antes de que su hermano Jamal se casara en Cisjordania, lo que convirtió la celebración en una gran reunión de lágrimas. La noticia llegó al padre de Mosab mientras éste se encontraba en la cárcel. Recibió la noticia con gran dolor, pues se aferraba a la idea que debido a que su hijo cometió el pecado de convertirse al cristianismo, se irá al infierno y ya nunca lo volvería a ver en el mundo venidero.

Mosab mandó a su padre una carta de 6 hojas; posteriormente lo llamó a la prisión del Neguev, su padre sólo le dijo: “No importa lo que haya pasado, sigues siendo mi hijo, eres parte de mi y eso nunca va a cambiar”. Posterior a eso, Mosab le confesó sobre su colaboración durante 10 años con el Shin Bet y sobre las ocasiones en las que fueron encarcelados por su seguridad. Su padre, Sheikh Hassan sólo se quedó callado.

Finalmente Mosab se asentó en los Estados Unidos. Al salir publicado su libro en marzo del 2010, fue amenazado de ser deportado por ser parte de una organización considerada terrorista para los Estados Unidos, así que el famoso Loai tuvo que revelar su identidad; su verdadero nombre es Gonen Ben-Itzhak, y sus declaraciones fueron vitales para la libertad y permanencia de Mosab en los Estados Unidos.

Mosab trabajó para la inteligencia israelí desde 1997 hasta el año 2007; frustró decenas de atentados terroristas y hasta se afirma que evitó un atentado contra Shimón Peres en el 2001, cuando éste era Ministro de asuntos exteriores. Hoy, refugiado en la libertad occidental, Mosab es constantemente invitado a conferencias, programas de radio y televisión en donde narra su vida y platica las atrocidades que Hamás ha cometido en contra de tanta gente.

 

 

 

 

 

 

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