CUANDO EL JUDAÍSMO SE TRANSFORMÓ.

Cuando el judaísmo se transformó.

Por Nadia Cattan Jafif

  

         “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. Sabias palabras de Víktor Frankl, que nos obligan a reflexionar sobre la responsabilidad de nuestra actitud ante los desafíos.

Es cierto que el mundo está lleno de hechos inexplicablemente injustos, pero también es cierto que el sufrimiento es parte esencial de cualquier crecimiento; y que en ese preciso instante en el que experimentamos el máximo dolor, sufrimos una metamorfosis que nos transforma desde el interior. Al final, en el momento de poner todo lo vivido en una balanza, podemos sorprendernos al darnos cuenta que las pérdidas fueron superadas por las ganancias, y eso, es consecuencia directa de nuestra forma de reaccionar ante cualquier tipo de adversidad.

La historia judía, esta llena de personajes que se sobrepusieron a los escenarios más complejos; Yohanan Ben Zakkai, es ejemplo de ello, pues él vivió la trágica destrucción del Segundo Templo y cuando todo era dolor y confusión para el pueblo judío, Zakkai dibujó de nuevo el camino.

La religión judía, se basaba en reglas y preceptos que debían llevarse a cabo en el Templo; rituales y sacrificios de animales eran prácticas constantes que formaban parte de una religión viva y una cultura vibrante. Los sacerdotes, encargados del gran Templo, llevaban el timón de aquél particular pueblo.

Sin embargo, los judíos no tenían independencia política, se encontraban bajo imperio romano y cada nuevo Emperador implicaba para los judíos un nuevo desafío. Cuando el Emperador Tito mandó a destruir el majestuoso santuario, los judíos debieron sentirse devastados. Fueron años cruciales, años en los que la religión judía corrió el riesgo de desintegrarse; pero la fe sobrevivió, y para que el judaísmo siguiera siendo practicable algunas reglas tuvieron que modificarse. Aquellos fieles perdidos no imaginaron que vivían el inicio de un renacido judaísmo; un proceso de prosperidad liderado por Yohanan Ben Zakkai.

Con el Templo reducido a escombros, Yohanan estableció en la ciudad de Yavne un nuevo centro religioso. Aquella academia, formó a los escribas más sabios de la época, hombres que con el tiempo se convirtieron en los primeros Rabinos, dispuestos a guiar a la comunidad judía cuando ésta se sentía completamente perdida.

Los sacerdotes, ya no tenían un santuario que cuidar, así que en esos tiempos de turbulencia, eran necesarios maestros que se dedicaran a estudiar, escribir y enseñar.

El linaje familiar ya no era trascendental, cualquier estudioso podía convertirse en un escriba, y fue gracias a este nuevo sistema más abierto, que la historia abrió paso a sabios como Rabí Akiba.

Se escribieron textos de gran valor histórico, religioso y filosófico; prueba de ello es la Mishná, documento que copila las principales y esenciales reglas judías. Escrita por el Rabino Yehuda Hanasi, la Mishná se convirtió en el nuevo instructivo de vida, más que un texto, era un reglamento y una guía. Simplemente, eran tiempos en los que había una decepción colectiva, y los sabios reaccionaron de una forma organizada y completamente activa. En la ciudad de Yavne, Lod y Bnei Barak se establecieron centros de estudio que le garantizaron a la religión judía su continuidad; estas ciudades fueron testigos de que el judaísmo, puede persistir a pesar de tener su Templo destruido.

Cuando el templo desapareció, el sacrificio de animales también concluyó, pues estas ofrendas sólo se permitían en el sagrado Templo; en su lugar, una bella práctica nació, la oración. Ahora, para conectarse con Dios, no era necesario ofrendar a un inocente ser vivo, bastaba con sumergirse en un rezo voluntario, benévolo, y completamente inofensivo. El rezo o tefilá, debía surgir de una intención personal, era hora de responsabilizarse cada quien de una forma individual.

Entonces el concepto de sinagoga cobró fuerza, si bien existían sinagogas desde que el Templo estaba en pie, al ser éste destruido las sinagogas cobraron mayor importancia, ahora eran, simplemente, necesarias. La religión se hizo más accesible cuando las sinagogas se multiplicaron, pues tener un lugar de rezo cercano permitió que rezar se convirtiera en un hábito cotidiano.

La destrucción del Templo es una tragedia que se ha lamentado ya por dos milenios; pero a pesar del trágico suceso, el judaísmo sobrevivió mostrando su belleza y su sabiduría en valiosos documentos. Murieron los sacerdotes, pero surgieron los escribas y los Rabinos que dieron continuidad a una comunidad. Concluyó el sacrificio de animales, pero surgió la oración como método de conexión con Dios. La sinagoga cobró presencia y con esto, el judaísmo ganó más fuerza.

Las conclusiones pueden ser varias, distintas y muy personales, lo que es un hecho, es que en esta importante etapa de la historia judía, podemos darnos cuenta que la resiliencia, es la mejor fórmula para garantizar la sobre vivencia.

 

 

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