Cadena, un orgullo judeomexicano

Entrevista a Benjamín Laniado, fundador de CADENA

Por Nadia Cattan Jafif

 

Él es Benjamín Laniado, a través de Cadena, Organización de ayuda humanitaria, de la que es miembro fundador, ha brindado ayuda en desastres naturales como el terremoto de Haití, de Turkía, de Guatemala y de Nepal así como también ha llevado toneladas de ayuda a los damnificados por la guerra en Siria y por la sequía en Kenia.

En México, sus ayudas han sido innumerables en distintos desastres como huracanes e inundaciones.

En la actualidad,  es profesor, conferencista, escritor del libro “Judaísmo una visión universal, de la creación al monoteísmo”. También es fundador del Colegio Nacional de profesionales en protección civil y fue nombrado por la Organización de las Naciones Unidas, promotor para la reducción de riesgo de desastres.

Ha sido multipremiado nacional e internacionalmente, el premio Herzl o el premio nacional de protección civil, entregado por el Presidente Enrique Peña Nieto son solo algunos de sus múltiples reconocimientos.

Pero además de todo esto, Benjamín es miembro de la comunidad judía de México, y hoy, abre las puertas de su oficina para así poder conocer más de cerca a un hombre que a través de sus acciones, pone el nombre de la comunidad judía de México en alto, dedicando su vida a la ayuda de los más necesitados.

 

Hola Benjamín gracias por recibirme. Benjamín lidereas una gran Organización de ayuda humanitaria, esto te obliga a ver mucho sufrimiento y mucho dolor. Ver estas escenas tan tristes y tan injustas te ha hecho en alguna ocasión cuestionar tu fe en Dios?

No, a mi realmente esta labor me refuerza la fe, porque yo creo que Dios nos hace un llamado a la acción, los problemas del hombre los tenemos que resolver nosotros. Dios nos entregó el mundo y nosotros hemos echado a perder mucho, hemos deteriorado el mundo y es nuestra responsabilidad repararlo de nuevo, ese es el concepto de Tikun Olam. Yo no le quiero preguntar a Dios el porque de muchas cosas, prefiero preguntar “en que quieres que ayude? Y si todos nos preguntáramos eso, nos convertiríamos en seres más humanitarios.

 

         Lo que haces no es una tarea sencilla, si yo te dijera la palabra “miedo” o la palabra “tristeza” que experiencias llegan a tu mente?

Desde que trabajo en esto hace 10 años he visto la necesidad en su momento más crítico. Me da miedo no cumplir con mi deber, aquí cada caso es muy diferente y el miedo es no cumplir con el objetivo. Te puedo decir que sentí tristeza cuando estuvimos todo un día buscando a un niño en Nepal y cuando lo encontramos ya estaba muerto, tristeza es decirle a sus padres que perdieron un hijo, o cuando retiramos escombros pero encontramos a las personas sin vida. Siento también tristeza cuando me doy cuenta que la necesidad es mayor a la ayuda que llevábamos o cuando me doy cuenta que no puedo resolver el problema completo y nos vamos, sin saber que va a pasar con toda esa gente.

 

Benjamín las zonas en las que Cadena ha brindado ayuda, muchas veces son áreas desoladas y poco vigiladas. ¿Has sufrido alguna experiencia que atente contra tu propia seguridad?

Si, si nos hemos puesto en riesgo, pero cuando eso sucede no llevamos voluntarios. Vamos el equipo más íntimo de Cadena. Por ejemplo fuimos a tierra caliente en Guerrero, un área que es controlada por el narcotráfico, pero junto con protección civil, podemos llegar a esos lugares sin problema. Pero en lugares donde definitivamente no se puede garantizar nuestra seguridad no vamos, nos dedicamos a auxiliar en desastres naturales, no en guerras, y eso ayuda. Otro riesgo importante es cuando hay un terremoto y estando ahí vivimos réplicas que pueden tirar más construcciones o el pillaje que a veces sucede cuando hay este tipo de desastres.

 

¿Recibes ayuda del gobierno, o de entidades federativas o municipales para realizar tu ayuda humanitaria?

Siempre. Por ejemplo en el río Grijalva en Tabasco, la marina nos prestó sus lanchas a las que le cargamos 150 toneladas de ayuda que fuimos entregando en el río, casa por casa. Protección civil municipal son muy buenos aliados. El ejército también nos ha prestado aviones y helicópteros.

 

¿Cuál es la principal obstrucción con la que te encuentras, que te obstaculiza para llevar tu ayuda a los más necesitados?

El tiempo, estamos en una labor en la que el tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, fuera de eso no hemos tenido obstáculos. Yo creo que a Dios le gusta lo que hacemos y por eso no tenemos obstrucciones.

 

Volvamos a lo básico. ¿Quién decidió que el nombre de esta organización fuera cadena?

Estábamos en una reunión, ya habíamos hecho 2 misiones y vimos que le teníamos que poner nombre a la Organización, y nos dimos cuenta que para las ayudas siempre teníamos que hacer una cadena, así que decidimos que ese fuera el nombre, además eso es lo que es, para que nosotros llevemos esa ayuda se necesitan de varios eslabones que colaboran para formar esta cadena de ayuda. Ya después, vimos que también las siglas significaban Comité de ayuda a desastres y emergencias nacionales.

 

         ¿De qué manera te inspira el judaísmo para realizar ayuda humanitaria?

Yo veo a los profetas como accionistas sociales, Abraham abría las puertas de su casa para las personas que no tenían que comer, Moisés era príncipe de Egipto pero de pronto vio el sufrimiento de sus hermanos, eso es ser un humanitario sensible al dolor. Yosef previno una hambruna que iba a terminar con una parte de la población y eso es simple prevención. Yo veo a muchos personajes de la Biblia como líderes y como personas humanitarias.

 

         ¿Cómo logras recaudar toda la ayuda que entregas?

Todo gracias a la Comunidad judía de México y hoy en día, también gracias a empresas que no pertenecen a la comunidad pero que confían en nosotros. Estamos reconocidos por la ONU y ahora, estamos en un proyecto de expansión para poner oficinas de Cadena en Estados Unidos, Australia, África, Sudamérica y así poder tocar cada rincón del planeta. Y nos hemos sorprendido, en cada desastre notamos que la gente quiere ayudar más. Cuando éramos 5 o 6 personas decíamos que ojalá podamos contagiar a más gente, y hoy somos más de 2,000 voluntarios.

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