Viktor Frankl, el hombre en busca del sentido

 

Viktor Frankl,

Un judío en busca del sentido

Por Nadia Cattan Jafif

 

En 1938 los nazis entraron a Austria, interrumpiendo con ello la vida de una gran comunidad judía, una comunidad que contaba con poco más de 190,000 personas, cuyas historias estaban a punto de cambiar.

Entre esa prospera comunidad judía, se encontraba un hombre brillante que dedicaba sus dias a la psiquiatría, su nombre era Viktor, Viktor Frankl, quien tenia 33 años cuando las políticas de su país cambiaron; y a pesar de que su futuro era prometedor, su amada Viena comenzó a convertirse en un laberinto de racismo y de persecución.

Viktor nació el 26 de Marzo de 1905, su infancia estuvo llena de miseria, de esa particular pobreza que dejó la Gran Guerra. Desde su adolescencia se sintió atraído por las organizaciones juveniles socialistas y por la psicología, tanto que logró contactar al maestro Sigmund Froyd y mantener con él cierta relación. Viktor ingresó a la Universidad de Viena, donde se especializó en neurología y psiquiatría, ejerciendo sus primeros años de labor en el Hospital General de la ciudad. En 1930 culminó su doctorado en medicina y 10 años después fue nombrado responsable para dirigir el departamento de neurología del Hospital Rotchild. Para esos tiempos, el hospital Rotchild era la única institución médica que recibía judíos.

Fue así, siendo un exitóso médico cuando Viktor conoció el nazismo, y su encuentro con éste no sería fácil de olvidar, pues Viktor se sorprendió al ver que los nazis ordenaban la eutanacia a los enfermos mentales. Tratando de hacer algo para evitar la cruel indicación, Viktor alteró expedientes médicos para evitar que algunos enfermos fueran asesinados.

La presencia de los nazis en Viena era cada vez más amenazante, a Viktor se le presentó la oportunidad de abandonar el país y salvar su propia vida, pero el conflicto moral de abandonar a sus padres ancianos, le impidió emprender el viaje que lo salvaría de lo que más tarde se conocería como el Holocausto.

Eran ya tiempos turbulentos, sin embargo, en diciembre de 1941 Viktor se casó, a su feliz matrimonio podía haberle continuado la formación de su propia familia, pero las políticas de Adolfo Hitler obligaron a Tilly Grosser, esposa de Viktor, a abortar a lo que hubiera sido su primer hijo; una larga pesadilla estaba por iniciar y ese triste aborto, era simplemente el inicio.

A pesar de que Viktor era un psiquiatra distinguido, para las políticas nazis era sólo un simple judío, así que casi un año después de su boda, Viktor fue transportado al campo de concentración de Terezin junto a sus padres y a su esposa.

Entró al campo e inmediatamente un número le fue tatuado, de un segundo a otro se convirtió en el prisionero 119,104. A partir de entonces ya nada sería igual.

Teniendo Viktor 39 años fue trasladado a Auschwitz, y ahí, entre la dolorosa hambre y la diversidad de enfermedades, Viktor se esmeraba por motivar a los prisioneros, su intención era prevenir suicidios, pues en esos escenarios llenos de hambre y dolor era bastante común que la gente terminara con su propia vida presas del sufrimiento y la desesperación.

Fue en Auschwitz donde Viktor perdió contacto con su esposa, sin embargo aquel terrible campo de exterminio no fue la última parada para Viktor, pues posteriormente fue transportado a Kaufering y a Turkheim, dos Campos de concentración dependientes al campo Dachau.

Viktor Frankl fue liberado el 27 de abril de 1945 y a partir de ese instante, cada día se convertiría en un intento por superar la muerte de sus esposa y de sus padres, pues su padre murió en sus brazos en Teresin, su madre fue asesinada en Auschwitz y su esposa murió en Bergen- Belsen el día de la liberación.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó Viktor permaneció en Munich buscando familiares que aún estuvieran con vida. La búsqueda fue inútil, volvió a Viena con las manos vacías. Instalado en un pequeño departamento y como un hombre solo, escribió su obra “el hombre en busca del sentido”, las páginas de dicho libro describen a detalle el sufrimiento que personalmente Viktor vivió como prisionero, su extraordinaria narrativa logra transportar a todo lector, transmitiendo la miseria vivida en los campos de concentración.

En 1947 Viktor se casó por segunda ocasión con una enfermera cristiana llamada Elly, con quien procreó a su hija Gabrielle que con el paso del tiempo le dio a Viktor 2 nietos.

Muchas horas de trabajo convirtieron a Viktor Frankl en el padre de la logoterapia, propuesta de psicoterapia que afirma que la voluntad del sentido es la motivación primaria del ser humano.

Dirigió la clínica de neurología de Viena hasta 1971. Obtuvo el doctorado en filosofía y se convirtió en docente universitario, la Universidad de Harvard o de Stanford fueron sólo algunos de sus recintos. Leído en todo el mundo, publicó más de 30 libros y los que tuvieron el placer de escucharlo, saben que además era un conferencista extraordinario.

El 2 de Septiembre de 1997, teniendo 92 años, Viktor murió de un paro cardiaco, heredando al mundo un tumulto de conocimientos y de gran trabajo. Viktor Frankl era un sobreviviente judío, que demostró que el hombre siempre, aun en las condiciones más adversas debe de estar en busca de un sentido.

 

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